No detengan a Ayse Ozdogan

#AyşeÖzdoğanTutuklanmasın
(No detengan a Ayse Ozdogan)

Este hashtag se creó para luchar contra la condena de nueve años y seis meses de prisión, contra Ayse Ozdogan,  dictada por un tribunal supremo de apelación turco.

A pesar de la masiva reacción social en Turquía en las redes sociales, Ayse Ozdogan fue detenida el sábado pasado. Su hermano dijo en twitter que “la ejecución no se pospuso, vinieron a recoger a mi hermana”. Los motivos de su condena fueron ser administradora en una residencia de estudiantes privada, tener una cuenta en el Banco Asya, utilizar la aplicación Bylock y ser miembro de una organización terrorista armada, concretamente del Movimiento Gulen.

El Movimiento Gulen es considerado una organización terrorista según el régimen de Erdoğan, que acusó al grupo de participar en el intento de golpe de Estado de julio de 2016. Desde ese día, el gobierno está llevando a cabo una severa represión en contra de los miembros del grupo o las personas vinculadas a él de una u otra manera.

Su detención fue tan controvertida en Turquía porque Ayse Ozdogan padece un cáncer terminal. Ya había sido detenida poco después de una primera operación el 12 de noviembre de 2019. Su detención provocó una reacción masiva y una campaña en línea iniciada por Ömer Faruk Gergerlioğlu, activista de derechos humanos y diputado del Partido Democrático de los Pueblos (HDP), que llevó a su liberación el 27 de diciembre de 2019.

Sin embargo, su salud empeoró porque no pudo ser operada por segunda vez. El cáncer se había extendido y a Özdoğan le extirparon el diente, el paladar, el hueso cigomático y los ganglios linfáticos en una operación de urgencia. Por tanto, perdió la capacidad de ver y oír debido al traumatismo que sufrieron sus huesos faciales.

Ayse Ozdogan recordó su audiencia con el juez:

Me presenté ante el juez cuando todavía tenía heridas en la boca y en la cara y no me habían quitado los puntos. Como consecuencia de la decisión del juez de detenerme, me puse enferma y me desmayé al final del tribunal. El primer día estuve solo en una celda, hacía frío y tuve que dormir en el suelo. Golpeé mis zonas operadas contra la pared de la litera porque tenía dificultades para caminar. Cuando me llevaron a la sala, tenía la cara y los ojos tan hinchados que no podía ver.

A pesar de las evidentes pruebas del estado de salud de Ayşe Özdoğan y de los riesgos de una detención, se determinó en el informe de la 3ª Comisión de Especialización de la Presidencia de la Medicina Forense del 1 de octubre de 2021, “que no se encontró ninguna recurrencia o metástasis en sus exámenes, fue seguida  en intervalos regulares sin tratamiento y vivió su vida en condiciones de prisión. Se llegó a la conclusión de que puede continuar su condena sola proporcionando un control policlínico regular.”

Según la Asociación de Derechos Humanos (İHD), hay más de 1.605 presos enfermos en las cárceles turcas, de los cuales aproximadamente 604 están en estado crítico. A pesar de que los informes forenses y médicos afirman que no pueden permanecer en prisión, no son liberados.

Morgane Bizien

 

 

 

 

 

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