Desafíos educativos en Panamá
Escrito por Francisca Rosales
Traducido por Gloria Isabel Pazos Salinas
Panamá es un país de América Central con una población aproximada de 4,2 millones de personas en 2020 (Puertas et al. 2023). Panamá tiene un Índice de Desarrollo Humano de 0,815 debido a la desigualdad socioeconómica generalizada, especialmente entre la población indígena del país (ibíd.).
El sistema educativo panameño se divide en diferentes etapas: preescolar; escuela primaria; escuela pre-secundaria y escuela secundaria. La educación es gratuita hasta la educación media (The Oxford Business Group 2023). A pesar reciente progreso en el acceso de los niños a la educación, el sistema educativo panameño aún se enfrenta a graves desafíos, especialmente debido a que la calidad de la educación del país sigue estando rezagada (The Oxford Business Group 2023; UNICEF 2021). Sigue habiendo grandes disparidades en las tasas de abandono escolar entre las zonas rurales y urbanas, y el número y la cualificación profesional de los profesores siguen siendo insatisfactorios (The Oxford Business Group 2023). El presupuesto estatal para educación sigue siendo decepcionante (Herrera et al. 2018). En 2020, el gobierno panameño solo invirtió el 3,9% de su PIB en educación (Trading Economics 2023). Actualmente el 17,2% de los niños entre 15 y 24 años no están matriculados en educación o empleo, lo que implica que muchos adolescentes carecen de acceso a la educación y a las habilidades necesarias para encontrar un empleo (Unicef 2020).
Este reporte destaca los retos educativos a los que se enfrenta Panamá en la actualidad; como lo es la falta de educación de calidad e infraestructura, y la desigualdad en el acceso a la educación que afecta especialmente a comunidades rurales e indígenas. El reporte concluye con recomendaciones para mejorar el sistema educativo panameño.

Escuela Primaria en Boquete, Panamá. Fotografía de Fran Hogan on Wikimedia Commons.
Calidad de la educación e infraestructura
La calidad de la educación en Panamá sigue rezagada (UNESCO 2020). No hay suficientes servicios en las escuelas para garantizar educación de calidad para los estudiantes, especialmente en comunidades rurales e indígenas (UNICEF 2021). A modo de ejemplo, aproximadamente el 30 porciento de los niños no tienen acceso a educación preescolar (UNICEF 2021). Asimismo, la infraestructura educativa se está deteriorando debido a un mantenimiento deficiente (Herrera et al. 2018). La falta de capacidad para acomodar estudiantes ha llevado a introducir jornadas de dos turnos para optimizar la infraestructura escolar (The Oxford Business Group 2023). Esta estrategia implica que un turno de estudiantes asiste a la escuela durante la mañana, mientras que otro turno asiste a la escuela por la tarde. Sin embargo, esto ha obstaculizado el desarrollo de habilidades básicas en los estudiantes. La infraestructura física de las escuelas en áreas rurales es inferior a la de las escuelas urbanas (Unesco 2020). Las escuelas rurales enfrentan grandes retos de infraestructura: hay una falta de infraestructura para dar cabida a la demanda escolar local; esto provoca que los niños abandonen la escuela o los obliga a caminar largas distancias para acceder a sus escuelas. Además, comparado con las escuelas en centros urbanos, escuelas en áreas rurales con frecuencia carecen de los materiales de aprendizaje necesarios, como libros de texto y cuadernos (Unesco 2020).
Además, el estilo educativo sigue siendo anticuado, ya que el plan de estudios sigue basándose en la memorización de conceptos en lugar de desarrollar competencias clave y desarrollar habilidades importantes para la futura empleabilidad de los estudiantes (UNICEF 2021). La falta de aplicación de un plan de estudios bilingüe y, por lo tanto, la falta de proficiencia en inglés ha afectado negativamente la preparación de los estudiantes para el mercado laboral, especialmente en el sector de turismo. Como respuesta, el gobierno ha implementado un programa bilingüe en 2015, para mejorar la competencia en inglés de los profesores de educación básica y secundaria (The Oxford Business Group 2023). Por otra parte, las escuelas carecen de un enfoque claro para la enseñanza en las escuelas en las comunidades indígenas, lo que compromete la calidad de la educación para los estudiantes con origen indígena. De hecho, muchos profesores que enseñan en comunidades indígenas siguen prácticas educativas no inclusivas (Unesco 2020). Por ejemplo, los maestros no indígenas a menudo no permiten que los estudiantes hablen en lenguas indígenas entre ellos, creando tensiones en el ambiente del aula y el actual plan de estudios bilingüe no incluye las lenguas indígenas (Unesco 2020).
Desigualdades en el acceso a la educación
De acuerdo con la UNICEF, 3 de cada 10 niños son afectados por la pobreza multidimensional en Panamá (UNICEF 2022). Los niños viviendo en pobreza y los niños indígenas carecen de acceso a servicios de calidad (UNICEF 2022). A pesar de que la educación preescolar es obligatoria, aproximadamente el 40 porciento de los niños de edades entre 4 y 5 años no asisten a la escuela preescolar (UNICEF 2020). Garantizar el acceso de los niños a la educación preescolar es esencial, ya que el nivel de lenguaje oral en el jardín de infancia puede impactar en gran medida el resultado de aprendizaje del niño durante la escuela primaria en lectura y escritura, así como en matemáticas (Puertas et al. 2023). El sistema educativo tampoco llega a todos los adolescentes en la misma medida: sólo 7 de cada 10 niños de edades entre 12 y 14 años estaban matriculados en la escuela secundaria antes de la pandemia Covid-19, mientras que sólo 5 de cada 10 adolescentes de entre 15 y 17 años estaban matriculados en preparatoria (UNICEF 202). En consecuencia, solo el 35 porciento de los estudiantes alcanzaron los niveles mínimos de competencia en alfabetización según los Objetivos de Desarrollo Sustentable (UNICEF 2020). Además, el 19 porciento de los niños y el 16 porciento de las niñas en las escuelas pre-secundarias tienen una edad superior a la normal; este hecho señala que un aprendizaje insatisfactorio conduce al abandono escolar, limitando la posibilidad de que los jóvenes adquieran las habilidades necesarias para su futura empleabilidad (UNICEF 2020).
La desigualdad afecta en gran medida a los niños de origen indígena, ya que los niños indígenas muestran un menor rendimiento en las tasas de alfabetización y aritmética. La población indígena en Panamá vive mayormente en áreas rurales, donde la oferta de escuelas es sustancialmente menor en comparación con las zonas urbanas (Unesco 2020). A modo de ejemplo, las adolescentes de comunidades indígenas tienen más posibilidades de ser excluidas del acceso a la educación y de completar la educación secundaria y 1 de cada 10 niños de áreas rurales tiene más probabilidades de no estar matriculado en la escuela (UNICEF 2021; Unesco 2020). La taza de alfabetización de las mujeres de origen indígena de entre 15 y 24 años es del 84 porciento, lo cual es inferior a la media nacional (97 porciento) (Unesco 2020). Asimismo, las escuelas en comunidades indígenas tienen una infraestructura más deficiente y menor rendimiento escolar. La violencia, incluido en abandono o negligencia, actualmente afecta al 44.5 porciento de los niños, y las niñas indígenas muestran una mayor vulnerabilidad a la violencia (UNICEF 2020). Los niños con discapacidad también enfrentan exclusión en el acceso a la educación, ya que 1 de cada 4 niños con discapacidad no asiste a la escuela (UNICEF 2021).
El rendimiento en lectura de los estudiantes disminuyó mucho después de la pandemia COVID, especialmente debido a la desigualdad (Puertas et al. 2023). A finales de 2020, solo el 51 porciento de los niños en escuelas primarias y el 42 porciento de los estudiantes de preparatoria podía leer de forma competente (Puerta et al. 2023). Una gran porción de la población no tiene acceso a internet desde casa ni electricidad. De hecho, solo el 40 porciento de los hogares con niños en escuelas públicas tienen acceso a internet (Puertas et al. 2023). Durante el aislamiento por COVID, los niños de hogares con ingresos mayores podían utilizar plataformas en línea, como Microsoft Teams, para interactuar con sus maestros; sin embargo, estudiantes de ingresos menores usualmente sólo disponían de WhatsApp como medio de comunicación con los maestros. En consecuencia, miles de estudiantes estuvieron en riesgo de abandonar la escuela durante este periodo (UNICEF 2022).

Fotografía por Katie Chen en Unsplash.
Conclusión y Recomendaciones
Este reporte destaca que los principales retos educativos en Panamá radican en la falta de una infraestructura apropiada que asegure a los estudiantes el acceso a una educación de calidad y en la desigualdad que impide a los estudiantes alcanzar resultados educativos satisfactorios. La educación es un mecanismo esencial para el desarrollo. Por lo tanto, el gobierno de Panamá debe comprometerse a expandir el actual presupuesto para la educación para mejorar la infraestructura física y calidad de las escuelas, con el fin de garantizar que la población pueda acceder a los conocimientos necesarios y aumentar sus capacidades. También, es esencial seguir invirtiendo en la capacitación de los maestros para mejorar la calidad en la enseñanza y desarrollar un plan de estudios que permita a los estudiantes el desarrollo de habilidades esenciales para el mercado laboral.
El gobierno también debería priorizar a los niños de las comunidades indígenas para cerrar la brecha actual en el acceso desigual a la educación. El gobierno debería invertir más en escuelas de comunidades indígenas para mejorar los resultados de aprendizaje en lectura y matemáticas entre estudiantes de educación primaria y preparatoria. Esto sólo es posible a través de la implementación de políticas inclusivas que toman en consideración las necesidades educativas de los estudiantes y que reconocen la exclusión desproporcional al acceso a educación de calidad de niños de origen indígena. Garantizar que los estudiantes de origen indígena tengan acceso a una educación de calidad es esencial para evitar que abandonen la escuela y queden aún más marginados de la sociedad.
Referencias
Cubilla-Bonnetier, D., Grajales-Barrios, M., Ortega-Espinosa, A., Puertas, L. and De León Sautú, N. (2023). “Unequal literacy development and access to online education in public versus private Panamanian schools during COVID-19 pandemic”. In Frontiers in Education (Vol. 8, p. 989872). Frontiers.
Herrera M, L.C., Torres-Lista, V. and Montenegro, M. (2018). Analysis of the State Budget for Education of the Republic of Panama from 1990 to 2017. International Education Studies, 11(7), pp.71-82.
Oxford Business Group. (2023). “Panama makes progress towards sustainable education growth”. https://oxfordbusinessgroup.com/reports/panama/2015report/economy/learning-curve-progress-is-being-made-towards-sustainable-growthvia-a-rising-budget-and-a-push-to-raise-post-secondary-
offerings#:~:text=The%20Panamanian%20education%20system%20is,five%2Dyear% 2Dold%20children
Trading Economics. (2023). “Panama – Public Spending on Education”. https://tradingeconomics.com/panama/public-spending-on-education-total-percentof-gdp-wb-
Unesco. (2020). “Rurality and education in Panama”.
https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000374672
UNICEF. (2021). “All children learn in Palama”. https://www.unicef.org/lac/en/allchildren-learn-panama
UNICEF. (2022). “Country annual report 2022: Panama”.
https://www.unicef.org/media/136316/file/Panama-2022-COAR.pdf
UNICEF. (2020). “Country Programme document”.
https://www.unicef.org/executiveboard/media/3176/file/2021-PL9-Panama_CPD-ENODS.pdf


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